Dicen que no hay pecado en intentar, en ser insistente, agotar los inviernos y quemar los veranos en pro de los resultados.
Sé que hay limites de todo tipo, murallas e incluso líneas marcadas por dedos familiares.
Conozco los atajos, sus trampas y las pequeñas esquinas huecas donde se esconden los toros.
Y de toda la gente que escapa victoriosa, de ninguno sé su historia postuma.
¡A eso le tengo miedo! a llenar el vacío de tus ojos, a llorar sobre una boca abierta, dejarme caer entre tus extensiones perfumadas... a vacíar el mar que me llena.
El último eco
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El portazo, el eco de aquel golpe, las reverberaciones que la furia le
impusiera a aquel gesto aún no morían dentro del castillo vacío, seguirían
escuchánd...
Hace 2 días
1 comentario:
EL único límite que conozco soy yo mismo.
Saludos
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