Recuerdo una niña que me miraba con ojos de luna, sus palabras eran estrellas y su toque hacia que el cielo se nublara. Su paso eran eclipses continuos y nunca comprendí su norte. De su pelo poco supe por que cuando me miraba con ojos llenos el mundo se me oscurecía y me dejaba dormir en una esquina.
Ahora que sus ojos no brillan y mi cielo se mantiene despejado. Ahora que soy libre y puedo volar, pregunto por ella. Quizas cuando el sol la busque en el horizonte me pueda decir si se escondio en aquellas colinas mezquinas o fue el invierno quien cambio su ciclo. Por que cualquier mentira es más verdad comparado que se diga que me ha dejado.
El que camina junto al rayo
-
Los últimos ecos de los címbalos aún resonaban dentro del Gran Salón cuando
un ruido más fuerte, vibrante, con un poder que no podría venir de este
mundo, ...
Hace 1 semana
No hay comentarios:
Publicar un comentario