Siendo yo ajeno a este entendimiento escape presto de aquel averno y al verme rodeado de instrumentos, cogí todos para negar el regreso. A medio camino de empezar me encontré con música; música rubia, castaña y morena y siendo todos ninguno deseche mis planes al llano.
Regresé a quemar mis viejas partituras, abrazadas por el calor de la luz al brillo del fuego. Regresé a iluminar mis recuerdos y a quemar mis memorias, pero siendo simples mascaras tostadas, la futilidad del ejercicio me regalo un silencio.
Aceptar
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Despierto en una cama que no es la mía, estoy en la habitación en la que
duermo cuando mi madre me trae a visitar a mis tíos durante el verano.
Escucho rui...
Hace 1 semana
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