Bebí del vaso
que no puedo
quebrar,
comí del plato
que no puedo
romper,
y de mi alma
hecha triza
los pedazos
se derriten en
aquel charco
que llamas suelo.
El que camina junto al rayo
-
Los últimos ecos de los címbalos aún resonaban dentro del Gran Salón cuando
un ruido más fuerte, vibrante, con un poder que no podría venir de este
mundo, ...
Hace 5 días
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