Llevaban 3 días sentados. Ojos rojos con ojeras marcadas y ropa que daba cuenta del paso de los días.
Así eran las peleas en el matrimonio de Telepatas, un bullicioso silencio en el que insultantes encarcamientos de cejas respondian a las burlonas arrugas que escondían microexpresiones más graves.
La discusión comenzó sobre dónde estaba el azucarero ¿pero ese había sido el pensamiento de ella o era de él? él decía que lo había pensado ella y ella que lo había pensado él, o quizás él había "escuchado" a ella que él pensaba lo que ella pensaba que había escuchado de él. Más grave aún, quizás todo era el eco de sus mentes superdotadas, como un micrófono al lado de un altoparlante.
Una vez habían tenido un perro. Pero al parecer el perro se llevaba las de perder, pues era el chivo expiatorio de todos sus melodramas psiquicos. Aquel bonito Beagle termino siendo un alcohólico deprimido con cierta frustración en el sexo, incomprendido en el trabajo y de un genio bastante limitado. Cuando decidieron regalarlo, todavía mostraba cara de desentidido, pero ellos sabían que sólo era cinismo.
Aceptar
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Despierto en una cama que no es la mía, estoy en la habitación en la que
duermo cuando mi madre me trae a visitar a mis tíos durante el verano.
Escucho rui...
Hace 1 semana
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