En el jardín de los poetas
crecen plantas ciegas,
las bancas se prostituyen
y los hombres se marchitan.
El último eco
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El portazo, el eco de aquel golpe, las reverberaciones que la furia le
impusiera a aquel gesto aún no morían dentro del castillo vacío, seguirían
escuchánd...
Hace 2 días
1 comentario:
Y la poesía brilla en su ausencia...
Saludos
J.
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