Los trajes negros que visten nuestras copas no impedirán que la noche nos sienta mal, que las estrellas bailen con el río y que el puente toque un blues.
Las medias rojas de nuestros labios se sentarán a esperar en la fria esquina que nos queda, bajo la luz de los hechos en lo oscuro de nuestro pensamiento.
Lo que quede del desnudo, será nuestro gusto por la vida, nuestro sinceridad por el otro y nuestro cariño.
En la noche olvidada, no hay reloj para las mentiras ni minuteros para el engaño.
Aceptar
-
Despierto en una cama que no es la mía, estoy en la habitación en la que
duermo cuando mi madre me trae a visitar a mis tíos durante el verano.
Escucho rui...
Hace 1 semana
1 comentario:
Los colores siempre supieron hacer bien su trabajo.
Saludos
J.
Publicar un comentario